HISTORIA DEL CALCULO INTEGRAL
El origen del cálculo integral se remonta a la época de Arquímedes (287-212 a.C.), matemático griego de la
antigüedad, que obtuvo resultados tan importantes como el valor del área
encerrada por un segmento parabólico. La derivada apareció veinte siglos
después para resolver otros problemas que en principio no tenían nada en común
con el cálculo integral.
El concepto de Cálculo y sus ramificaciones se introdujo en el siglo
XVIII, con el gran desarrollo que obtuvo el análisis matemático, creando ramas
como el cálculo diferencial, integral y de variaciones.
El cálculo diferencial fue desarrollado por los trabajos de Fermat,
Barrow, Wallis y Newton entre otros. Así en 1711 Newton introdujo la fórmula de
interpolación de diferencias finitas de una función f(x); fórmula extendida por
Taylor al caso de infinitos términos bajo ciertas restricciones, utilizando de
forma paralela el cálculo diferencial y el cálculo en diferencias finitas. El
aparato fundamental del cálculo diferencial era el desarrollo de funciones en
series de potencias, especialmente a partir del teorema de Taylor,
desarrollándose casi todas las funciones conocidas por los matemáticos de la
época. Pero pronto surgió el problema de la convergencia de la serie, que se
resolvió en parte con la introducción de términos residuales, así como con la
transformación de series en otras que fuesen convergentes. Junto a las series
de potencias se incluyeron nuevos tipos de desarrollos de funciones, como son
los desarrollos en series asintóticas introducidos por Stirling y Euler. La
acumulación de resultados del cálculo diferencial transcurrió rápidamente,
acumulando casi todos los resultados que caracterizan su estructura actual.
Los creadores del Análisis Infinitesimal introdujeron el Cálculo
Integral, considerando los problemas inversos de sus cálculos. En la teoría de
fluxiones de Newton la mutua inversibilidad de los problemas del cálculo
de fluxiones y fluentes se evidenciaba claramente. Para Leibniz el
problema era más complejo: la integral surgía inicialmente como definida. No
obstante, la integración se reducía prácticamente a la búsqueda de funciones
primitivas. La idea de la integración indefinida fue inicialmente la dominante.
El Cálculo Integral incluía además de la integración de funciones, los
problemas y la teoría de las ecuaciones diferenciales, el cálculo variacional,
la teoría de funciones especiales, etc. Tal formulación general creció
inusualmente rápido. Euler necesitó en los años 1768 y 1770 tres grandes
volúmenes para dar una exposición sistemática de él.
Según Euler el Cálculo Integral constituía un método de búsqueda, dada
la relación entre los diferenciales o la relación entre las propias cantidades.
La operación con lo que esto se obtenía se denominaba integración. El concepto
primario de tal Cálculo, por supuesto, era la integral indefinida. El propio
Cálculo tenía el objetivo de elaborar métodos de búsqueda de las funciones
primitivas para funciones de una clase lo más amplia posible.
Los logros principales en la construcción del Cálculo Integral
inicialmente pertenecieron a J. Bernoulli y después a Euler, cuyo aporte fue
inusitadamente grande. La integración llevada por este último hasta sus últimas
consecuencias y las cuadraturas por él encontradas, todavía constituyen el
marco de todos los cursos y tratados modernos sobre Cálculo Integral, cuyos
textos actuales son sólo modificaciones de los tratados de Euler en lo relativo
al lenguaje. Estos juicios se confirman con la revisión concreta del famoso
Cálculo Integral de Euler y su comparación con los textos actuales.
La palabra cálculo proviene del latín calculus, que significa contar con
piedras. Precisamente desde que el hombre ve la necesidad de contar, comienza
la historia del cálculo. Tales piedrecitas ensartadas en tiras constituían el
ábaco romano que, junto con el suwanpan japonés, constituyen las primeras
máquinas de calcular en el sentido de contar.
El cálculo integral, encuadrado en el cálculo infinitesimal, es una rama
de las matemáticas en la que se estudia el proceso de integración o
antiderivación, es muy común en la ingeniería y en la matemática en general y
se utiliza principalmente para el cálculo de áreas y volúmenes de regiones y
sólidos de revolución.
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